MALES Y ENFERMEDADES QUE AQUEJAN A ESTAS AVECILLAS:
Enfermedades de los ojos
Son varios los factores propagadores de estos males que muy frecuentemente padecen nuestros pájaros. La mayoría de las veces son producidos por corrientes de aire que cogen en ventanas y balcones; ciertas clases de cardos, que al secarse producen una especie de pelusa que se les introduce en los ojos, y al frotarse en el palo o alambres se les irritan; y comidas adheridas al pico, que causan el mismo efecto al rozarse para intentar desprenderse estas suciedades.
Todo ello tiene fácil solución cogiendo la enfermedad a tiempo y poniéndolos una gota de Colirio Bryo Can, preparado científicamente para las personas, que da excelentes resultados y puede adquirirse libremente en farmacias con un precio muy reducido.
El pico y sus defectos.
Habrán observado algunos aficionados que hay pájaros a los que, bien por su edad avanzada, o bien porque son muy propensos a ello, les crece el pico de una manera muy alarmante y defectuosa que les impide modular con claridad muchas notas y que les dificulta el coger con su pico la comida, llegando incluso a dejarles inapetentes y con un decaimiento general del que difícilmente se reponen.
Cuando se dé esta circunstancia en algún pájaro se deberá proceder rápidamente y con mucha paciencia y tranquilidad a acortar y arreglar con una lima el pico, dejándolo muy igualado y fino para que pueda coger con toda facilidad sus alimentos.
Tristeza
Puede sobrevenir a causa de varios factores: por enfermedad, cuando lleva poco tiempo encerrado y se le saca a la ventana o balcón, o cuando se le lleva al campo y ve otros de su misma especie en libertad.
En tal caso se observará si el excremento es licuoso, verde y tiene descomposición, y si es así, se le pondrá rápidamente en tratamiento, a fin de cortar cuánto antes estas evacuaciones ligeras que van debilitándolo poco a poco y que pueden llegar a matarlo. Conviene echarle en el agua seis u ocho gotas de Citrocil, que puede adquirirse en farmacias; hervir un poco de arroz y llenarle el bebedero con el agua resultante de la cocción, o ponerle solamente leche, renovándola dos veces al día para que no se le haga ácida. También se puede poner algunas semillas, pan seco o mojado en leche, y untado en azúcar un trocito de manzana. Si come cañamones es conveniente machacárselos, a fin de ahorrarle esfuerzos.
También es beneficioso ponerlo a la claridad, y retirarlo en lo posible de los otros pájaros para que repose. Con todo ello lo más probable es que se recupere en seguida.
Afonía
Afecta a la laringe o garganta del pájaro, pues al inflamarse sus cuerdas bucales les priva de emitir con toda claridad sus trinos melodiosos, ejecutándolos con grandes dificultades, y se debe a frío o a un esfuerzo de la voz. El frío sobreviene de corrientes de aire recibidas con anterioridad a aparecer el mal, y la segunda causa se debe a sacar los pájaros al campo en días inadecuados de mucho viento y frío.
La mayoría de las veces no se da a esto la importancia debida, corriéndose el riesgo de que quede inapetente, afónico para siempre e incluso que mueran a largo plazo. Debe administrársele medicación desde los primeros días y ser muy constante con ella hasta llegar a una completa curación. Se les aislará de los demás pájaros para que no se esfuercen y tengan completo reposo y tranquilidad.
Puede administrárseles en el agua un trocito de regaliz de palo cada dos días, pues tiene propiedades medicinales para estos casos, que alivian muchísimo desde las primeras s. Esto puedo afirmarlo por haberlos tratado personalmente en muchísimas ocasiones con ello, dando unos resultados sorprendentes, pues recuperan su primitiva voz. También existen actualmente antibióticos, balsámicos medicinales muy eficaces contra estas afecciones, por lo que si no encuentran regaliz pueden consultar en pajarerías, donde tendrán el medicamento más adecuado. Una advertencia: no se debe sacar al pájaro enfermo a la calle hasta que no esté completamente curado, y en casa hay que evitar las corrientes de aire.
Mal de patas
Esta enfermedad la suelen padecer los pájaros de los llamados rastreros o sucios, debido a que siempre andan por el fondo de la jaula pisoteando y recogiendo en sus patas la suciedad y excrementos depositados en ella. Por lo regular viven muy pocos años si no se tiene para con ellos una esmerada y continua limpieza.
Llegan a producírseles callosidades, cierta clase de tumores malignos y deformaciones en sus dedos, así como enfermedades tóxicas e infecciosas, todo ello producido por la cantidad de suciedad que acarrean constantemente.
No merece la pena tener encerrados a esta clase de pájaros, pues son muchos los trastornos y trabajo que proporcionan al aficionado, no reportando beneficio o distracción alguna. Por lo general son bastante reacios y asustadizos, y muy pocos o ninguno aún con el tiempo se hacen dóciles en su cautiverio y sociables con el que los cuida. En todo caso es conveniente ponerles una parrilla de alambre para que se mantengan alejados de los excrementos, y las varillas tendrán una separación de un centímetro como máximo, a fin de que no puedan meter la cabeza y alcanzar con el pico la suciedad para comérsela, como muchas veces hacen.
El piojillo
Estos parásitos succionadores de sangre debilitan enormemente al ave haciéndole una existencia amarga e insoportable, llegando incluso en la mayoría de los casos a debilitarlo al extremo de producirle la muerte. Si no se ataja rápidamente este mal se reproducen en pocos días de manera alarmante por toda la jaula, y suele ocurrir cuando hay falta de limpieza, aunque a veces sea el mismo pájaro el que los cría.
Para llegar a un total exterminio de los mismos lo más sencillo y práctico es cambiar al pájaro de jaula, tener mucha limpieza diariamente con él, volver a cambiarlo de jaula cada tres o cuatro días, procurando que las que se utilicen estén bien hervidas y limpias. Se debe mirar con detenimiento el lugar donde ésta se cuelga, haciendo un minucioso examen de la pared y todas las rendijas u orificios, si los tiene, pues estos son los sitios donde se alojan y procrean estos parásitos. Si se localiza el piojillo se cambiará al pájaro de lugar y con mucha delicadeza y cuidado se rociará con vino blanco de buena calidad, tanto en pureza como en fuerza, procurando el hacerlo, sobre todo, bajo las alas, lomo, cuello y cabeza, con el fin de que el calor y vapor producidos por éste obligue al piojillo a salir y mate sus huevas. Del resto se encargará el propio pájaro matándolo o tirándolo al fondo de la chapa con el arma poderosa y puntiaguda que tiene en el pico. No hay que temer que al mojar mucho al pájaro se va éste a morir, sino que, por el contrario, el calor producido por el vino le beneficiará dándole fuerzas hasta que se seque.
No es recomendable emplear otra clase de líquidos o insecticidas en polvo, salvo que se tengan muchas garantías, por ser en su mayoría nocivos y peligrosos para unas avecillas tan pequeñas y frágiles. El DDT y otros preparados similares tóxicos alteran el sistema nervioso, y si algún aficionado tuviera pájaros enfermos por esta causa, es conveniente echarle en el agua disuelto un poco de bicarbonato, o retirarle el agua y sustituirla por leche, ya que es siempre un contraveneno. Asimismo, poniendo simientes varias y yema de huevo con pan rallado durante varios días consecutivos, se notará rápidamente su mejoría y recuperación.
Patas rotas
Lamentablemente a veces surgen estas desgracias, y quizá en pájaros a los que uno tiene verdadera estima por haberlos cuidado durante tiempo con tanto cariño y preocupaciones. Cuando esto suceda hay que tener mucha tranquilidad para realizar una labor perfecta, con lo que conseguiremos curar al pájaro y no hacerle sufrir mucho. Los pájaros pueden quedar inapetentes por el sufrimiento de la pata rota y llegar a morir.
Primeramente, y si tenemos a mano otro pájaro, se le arrancará con suavidad una de las plumas guías, dándole vueltas con cuidado; se cortará un trozo de ésta por la parte más gruesa y se seccionará de arriba abajo un pedazo de la misma, sin llegarla a abrir del todo, con una laminilla de afeitar. Después, cogiendo al pájaro con mucho cuidado de no oprimirlo demasiado, se le pondrá con las patas arriba, se abrirá un poco la pluma cortada y se introducirá la pata del pájaro por su parte partida, procurando centrarla bien para que tenga más consistencia. Una vez hecho esto se cubrirá la pata con una tirita de celo, dándole dos o más vueltas, y se habrá realizado un perfecto trabajo de entablillado. Al cabo de cincuenta o sesenta días se podrá retirar este «vendaje», lo que ya no perjudicará al avecilla, sino que, quedando en libertad de movimientos, poco a poco irá recuperando la agilidad de antes y posándose en los palos con normalidad.
El verlo de nuevo contento nos proporcionará una gran alegría, a la vez que sabemos que lo hemos salvado de muchos sufrimientos.
Mal de uñas
Hay algunas aves muy propensas a un crecimiento muy desarrollado de sus uñas, pero otras veces son anomalías debidas a la poca movilidad y ejercicio que hacen y grosor poco adecuado de los palos donde se posan continuamente.
Estos defectos pueden ser subsanados fácilmente por el aficionado, librando a los pájaros de las molestias que esto produce.
Nos daremos cuenta de estas anomalías si los pájaros, al no poderse sujetar bien en los palos, lo hacen en el fondo de la jaula, apoyándose sobre su cuerpo.
Si esto es así, cuidando de que no sea en el período de muda o celo, se cogerá al pájaro con cuidado, con las patas hacia arriba, y se le acercará a una luz clara donde pueda verse con facilidad que en el interior de la uña hay unos vasos sanguíneos que no se deben llegar a tocar, pues se produciría una grave hemorragia y el pájaro moriría. Deberá, pues, cortarse la uña a una distancia alejada de éstos, mirando muy bien dónde terminan, dejándole al pájaro un pedazo de uña suficiente para que pueda moverse con soltura.
De este modo habremos contribuido a librarle de una gran molestia.
La muda
Como de todos es sabido, las aves tienen un proceso en determinado período del año, el verano, en el que se van desprendiendo paulatinamente de sus plumas viejas y renovándolas por otras nuevas que le servirán de abrigo a su frágil cuerpecillo para poder soportar los fríos invernal es, y así sucesivamente año tras año para su supervivencia. A pesar de que esto no es una enfermedad, la he incluido en este capítulo porque una mala o inadecuada muda puede acarrear serios perjuicios a las aves.
El jilguero, como el resto de las aves, debe cambiar su vestimenta (pelechar) cada año para encontrarse en las debidas condiciones físicas. El no hacer la muda en el período adecuado le acarrearía graves trastornos en la salud; las causas que pueden producir esta anormalidad es la tristeza por cautividad, inapetencia, y lentitud en el desprendimiento de las plumas por el cambio atmosférico repentino. Los pájaros a los que les ocurre esto quedan débiles y enfermizos, y sólo los de gran fortaleza física llegan a recuperarse totalmente. Así, pues, es sumamente necesario que la muda se realice dentro de los 60 ó 70 días que dura este proceso, durante los meses de verano.
Una vez se observen los primeros síns o desprendimientos de plumas en el pájaro, se pondrá a éste en el sitio apropiado para que realice el cambio con las máximas garantías de seguridad. No es conveniente cambiarlo de lugar durante dicho proceso; se debe evitar toda clase de corrientes de aire, y no tenerlos en la cocina, pues los humos son perjudiciales para su salud. Muchos aficionados inexpertos se lamentan de que sus pájaros pasan varias mudas durante el año, y siempre los tienen enfermos, lo que no es de extrañar dadas las condiciones en que los tienen. Deben estar en lugares con temperaturas agradables, más bien frescas, y si es posible al aire libre en cajoneras, preservándolos de los fuertes rayos solares, vientos o fríos;
por la noche es conveniente cubrirlos con una tela, pues el fresco, que moderadamente es beneficioso, si llega a ser excesivo, puede incluso producir la muerte.
Mudas ayudadas
Muchas veces ocurre que un pájaro empieza a realizar una activa y buena muda en el tiempo fijado, pero se malogra por culpa de la poca experiencia del aficionado, que no ha tenido las precauciones necesarias, o por bruscos cambios de temperatura. Si esto ocurre, deberá procederse rápidamente a ayudar al pájaro, y cogiéndolo suavemente, siempre teniendo en cuenta no oprimirlo demasiado, procederemos a desprenderle algunas de las plumas guía y de la cola dándoles vueltas suavemente para no herir al avecilla, y de este modo se soltarán sin dificultad. De este modo se reactivará el proceso de muda, que, de otro modo, acarrearía graves complicaciones al pájaro.
El pájaro y su metamorfosis
Las mudas forzadas a que los pajareros obligan a los jilgueros y aves parecidas fuera de su período habitual, exponiéndolas a que queden taradas para siempre, son debidas a que son capturadas en las épocas en que el pájaro está débil de canto en el campo, valiéndose de reclamo de las ya capturadas.
Cuando se someten a estas mudas obligadas a los pájaros, éstos deben encontrarse lo suficientemente fuertes para poder sobrellevar esta metamorfosis, o de lo contrario saldrán débiles, inapetentes y enfermizos.
Con el fin de dar a conocer a los aficionados la forma de realizar estas mudas, voy a tratar de explicar cómo se acostumbra a hacer en esta zona, pues he de indicar que los métodos que se emplean en otras provincias son distintos.
De cualquier modo, siempre que se pueda hay que evitar esta clase de mudas, que se pueden considerar anormales.
Primeramente, y a la vista de la fortaleza y bienestar del pájaro, se le pondrá comida yagua suficiente para tres o cuatro días, se depositará en el fondo de la jaula unas ramitas de espliego, y se meterá ésta en una caja bien cerrada (sin olvidar que el pájaro necesita respirar) para que quede en la más completa oscuridad, procurando atenderle cada tres o cuatro días para reponer sus alimentos sin sacarlo, y haciéndolo lo más rápidamente posible con el fin de que no le moleste la claridad y pierda el calor del recinto donde éste se halla. Todo ello, naturalmente, acompañado de una temperatura elevada en la habitación donde se encuentre. Hay que abstenerse de limpiar la jaula hasta que esta metamorfosis haya terminado, pues el excremento depositado y fermentado produce calor y ayuda al pájaro en este proceso.
Después de 40 ó 45 días se le podrá sacar de este cautiverio con las debidas precauciones, siempre protegiéndolo de las corrientes de aire, cubriéndolo, en principio, con un trapo por encima de la jaula con el fin de que no le moleste la claridad y coja frío. Veremos entonces como ha cambiado totalmente su plumaje.
ZORZAL
Males que aquejan a los jilgueros
Re: Males que aquejan a los jilgueros
Me ha encantado el articulo. No sabia lo del vino blanco para el piojillo, lo habéis probado??