La procesionaria u orugas son un peligro para nuestros perros.


El contagio sobre el perro puede ser directo al llamar su atención la hilera en movimiento y chupar o tocar dicha hilera o bien el contagio puede ser a través de un nido que se haya caído, ya que en el exterior existen pelos urticantes de las mismas orugas.
El pelo urticante de la oruga se clava primero en la piel actuando como un arpón que contiene una ampolla de tóxico que provoca la liberación de histamina por parte del animal y consecuentemente la reacción alérgica.
Sintomatología.
Los síntomas más característicos son inflamación edematosa de labios, lengua y cabeza en general. El animal presenta babeo, dolor, excitación. Si ha contactado con la oruga con la lengua, en dicha zona se produce una necrosis que puede provocar la caída de dicho trozo de lengua.
El mayor peligro existe si el contagio ha sido a nivel laringe, por producirse una reacción, inflamatoria que puede llegar a asfixiar al animal, teniendo que realizar rápidamente una traqueotomía. Puede haber también choques anafilácticos por contagio sucesivos con temblores musculares y muerte del animal.
Tratamiento.
Lavar muy bien toda la cavidad oral con agua templada ya que el calor destruye la toxina y acudir urgentemente al veterinario.
Prevención.
Durante los meses primaverales o con temperaturas superiores a 15 º C evitar que los perros paseen por zonas de pinares.
Si tiene pinos en su casa o alrededor, durante los meses de invierno puede localizar los nidos en los pinos, quitarlos y quemarlos. Si observa los nidos en pinares seria conveniente avisar a las autoridades para que los retiren o se realice tratamientos.

